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lunes, septiembre 07, 2026

Get Real

A veces nos encontramos en encrucijadas que desembocan en situaciones que nunca hubiéramos deseado vivir. Aunque de todo se aprende, aunque sea por las malas.

¿Hemos de decir la verdad cuando, haciéndolo, dañaremos a las personas que queremos?

Yo creo que, en este caso, sí. La cuestión era demasiado grave para callar… Pero el precio ha sido demasiado grande.

Siento que he hecho lo correcto, aunque no haya sido la mejor opción para nadie.

Pero cómo duele… Cómo duele hacer daño a la persona que quieres. Cómo duele haber traicionado la confianza de esa persona. Cómo duele saber que, tomara la decisión que tomara, estaba poniendo punto final a la relación con esa persona. Y, por mucho que sepa que he hecho lo correcto, esto es un martirio.

Y después está todo el mal rollo generado en el trabajo. Tengo la sensación de haber fracturado la plantilla, no solo entre el turno de tarde y noche, sino también dentro del propio turno de tarde… Hay compañeros con los que no me apetece ni compartir el espacio ni mantener una conversación. Saber que han mentido sobre algo tan grave, a mí, me mata.

Y, por otro lado, está él. El mejor compañero de trabajo que he tenido, un gran trabajador. Ojalá todo se hubiera quedado ahí, y así hoy pudiera despedirme de él como se merece en el trabajo, como el buen compañero que ha sido.

Pero la vida personal… eso es otra historia.

Y, aun así, le quiero. No puedo negar que lo que siento me destroza y me afecta.

El sábado fue un adiós para siempre. Un adiós silencioso. Un adiós sin ni siquiera poder despedirme. Pero, claro, él no quiere ni que me acerque…

Sé que no es tan mala persona como todo mi entorno me quiere hacer ver.

Quizás me niego a aceptarlo por todo lo que he llegado a sentir: amor, un síndrome extremo de protección e incluso, como él bien me hizo ver, obsesión. Obsesión por cuidarle y protegerle.

En buena hora me fui yo a enamorar de alguien así. Aunque sigo creyendo fervientemente que, si es así, es por todo lo que ha vivido y por su propio instinto de protección. No creo que pueda ser de otra manera.

Pero qué más da… El sábado fue el punto final para una de las personas más importantes que he conocido.

Acéptame un consejo: no mientas a la gente que te quiere, no insinúes cosas que puedan llegar a dar lugar a malentendidos, sé sincero y todo te irá bien. Vive, disfruta. Estoy convencido de que todo irá bien y, seguro que, siendo como eres, llegarás allá donde te propongas.

Solo me queda añadir que ¡te deseo lo mejor!


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Copyright © 2006 Kim