Get Real
A veces nos encontramos en encrucijadas que desembocan en situaciones que nunca hubiéramos deseado vivir. Aunque de todo se aprende, aunque sea por las malas.
¿Hemos de decir la verdad cuando, haciéndolo, dañaremos a
las personas que queremos?
Yo creo que, en este caso, sí. La cuestión era demasiado
grave para callar… Pero el precio ha sido demasiado grande.
Siento que he hecho lo correcto, aunque no haya sido la
mejor opción para nadie.
Pero cómo duele… Cómo duele hacer daño a la persona que
quieres. Cómo duele haber traicionado la confianza de esa persona. Cómo duele
saber que, tomara la decisión que tomara, estaba poniendo punto final a la
relación con esa persona. Y, por mucho que sepa que he hecho lo correcto, esto
es un martirio.
Y después está todo el mal rollo generado en el trabajo.
Tengo la sensación de haber fracturado la plantilla, no solo entre el turno de
tarde y noche, sino también dentro del propio turno de tarde… Hay compañeros
con los que no me apetece ni compartir el espacio ni mantener una conversación.
Saber que han mentido sobre algo tan grave, a mí, me mata.
Y, por otro lado, está él. El mejor compañero de trabajo que
he tenido, un gran trabajador. Ojalá todo se hubiera quedado ahí, y así hoy
pudiera despedirme de él como se merece en el trabajo, como el buen compañero
que ha sido.
Pero la vida personal… eso es otra historia.
Y, aun así, le quiero. No puedo negar que lo que siento me
destroza y me afecta.
El sábado fue un adiós para siempre. Un adiós silencioso. Un
adiós sin ni siquiera poder despedirme. Pero, claro, él no quiere ni que me
acerque…
Sé que no es tan mala persona como todo mi entorno me quiere
hacer ver.
Quizás me niego a aceptarlo por todo lo que he llegado a
sentir: amor, un síndrome extremo de protección e incluso, como él bien me hizo
ver, obsesión. Obsesión por cuidarle y protegerle.
En buena hora me fui yo a enamorar de alguien así. Aunque
sigo creyendo fervientemente que, si es así, es por todo lo que ha vivido y por
su propio instinto de protección. No creo que pueda ser de otra manera.
Pero qué más da… El sábado fue el punto final para una de
las personas más importantes que he conocido.
Acéptame un consejo: no mientas a la gente que te quiere, no
insinúes cosas que puedan llegar a dar lugar a malentendidos, sé sincero y todo
te irá bien. Vive, disfruta. Estoy convencido de que todo irá bien y, seguro
que, siendo como eres, llegarás allá donde te propongas.
Solo me queda añadir que ¡te deseo lo mejor!































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